#Cuerpo #Tratamiento

Cellactor, el destructor de grasa

 

Hace unos meses nos presentaron este tratamiento, Cellactor, las expectativas eran impresionantes. Pero por fin lo he probado en mi propio cuerpo, que es la mejor manera de conocer un tratamiento y así poder hablar de él. Agradable y efectivo, en dos palabras. Testado en Gema Cabañero. Efectivo porque tras la sesión tienes dos centímetros menos y el hígado más limpito. Esto último es por el tratamiento de hidrolinfa, con el que termina el protocolo.

Pero vayamos por partes, empecemos por el principio. Lo primero decir que cuando pasas la barrera de los 40, tu cuerpo tiende a acumular grasa sin motivo aparente, tú sigues comiendo más o menos lo mismo y haciendo ‘más o menos’ el mismo ejercicio y tu cintura va cogiendo algún que otro centímetro que se refleja en la báscula más o menos como 1 kilo extra al año, si no pones remedio.

Lo cierto es que es un mecanismo de defensa natural, ante la falta de estrógeno  el cuerpo se ‘refugia’ en la grasa. Por eso no debemos obsesionarnos y pretender volver al peso de veinte años atrás, en el caso de las que, como yo, fueras delgadita. Pero tampoco podemos relajarnos, como hice yo, y pensar : total por un kilo! Porque se convierten en dos, tres, cuatro y ¡hasta 8!, en mi caso, en poco más de 5 años.

En fin, tampoco es tan grave si ponemos el freno a tiempo. Mi plan, perder sino ocho, si seis en un tiempo prudencial. Me propuse un kilo al mes, teniendo en cuenta que no se trataba de hacer una dieta milagro, perder para el verano y recuperarlo antes incluso de la llegada del otoño. No hay prisa, pero tampoco pausa. No me gusta sufrir, pero menos lamentar.

Así que más proteína por la noche, más verdurita cruda, cocida, mucha plancha y poca grasa y menos alcohol. En mi caso el dulce no es problema, apenas tomo, no es mi debilidad, pero si es la tuya, no lo elimines, simple reduce, date un capricho y, si inmediatamente te apetece otro, piensa que no te mereces un exceso, tú vales más que eso, te mereces una sana y bonita figura muuuuchos años.

En fin, que me pierdo, andábamos porque hace algo más de una un año decidí entrar en cintura, y para darme ánimos, empecé por un tratamiento intensivo, directo al problema, en mi caso flancos, cintura y barriga. Y me decanté por vanquis.

 

gema cabañeroOs recomiendo para empezar un plan de choque, pero no con la idea de conseguir el resultado final, sino como punto de partida para animarse. Si no queréis o no podéis un tratamiento así, elegid otro, o una dieta hipo calórica durante una semana, un ejercicio de alta intensidad… Porque es cierto que con una edad, y si nos hemos dejado llevar, perder peso es muy difícil y lento, y reducir lo que nos gusta muy costoso. Reconozco que es muy frustrante estar un mes (yo decidí tener esta pauta de control) controlando cerveza y vino, pan, las tapitas del bar y algún fruto seco, y que la báscula te diga que has perdido ¡¡¡¡¡300 gramos!!!!! Que es no perder nada, porque 300 gramos no llega ni a la pérdida habitual diaria por fluctuaciones de líquido.

Si, es deprimente, por eso un empujoncito nunca viene mal, pero sobre todo tener paciencia, tomárselo como una carrera de fondo, controlando, vigilando para no salirse del camino y, si nos perdemos, volver a el, sin culpa ni arrepentimiento, simplemente, tomar de nuevo las riendas.
Porque os puedo asegurar que pasito a pasito he conseguido lo que me propuse, perder los ocho kilos que no eran míos, sino de mi pasotismo. Y sin sufrimiento, con fines de semana, fiestas y días de porque yo lo valgo en los que se abría la veda para cervecita o alguna cosa más fuerte, cocidos completos y alegrías. De habitual, comidas sanas y ricas con agua, plancha, vapor y crudo, alimentación por otra parte que me apasiona (he de decir que a mí me gusta todo) y a disfrutar. Que necesidad hay de alcohol y grasa a diario? Cero, si de verdad es un placer, hagamos de estos productos algo esporádico para disfrutarlos como se merecen.

Otro aspecto a tener en cuenta, ojo con adelgazar sin sentido, nunca es bueno pero a ciertas edades es nefasto, perdida de músculo y hueso, entre otras deficiencias; mejor un poquito más gorditas y sanas. ¿Qué quiero decir con esto? Que hay alimentos ricos en calcio (algunos más calóricos) de los que no podemos prescindir. Yo por ejemplo incluí en mí dieta 7 almendras diarias o 3 orejones, requeson, aguacate, eso sí, todo con moderación.

 

Cellactor, el destructor de grasa

Pero aún así, hay limitaciones. Flacidez y flancos resistentes, por eso recurrí a Cellactor (por fin llegué al tema, ¡qué pesada soy!). Porque recuperar la figura de joven no es posible, pero conseguir que sea más armoniosa, si. Así que una vez conseguido mi objetivo pero ver que mi barriga al tener menos grasa es un poco más flácida y mis flancos todavía marcan un rollito por encima del biquini, un tratamiento como Cellactor, es la solución, así que decidí probarlo.

cellactorEl protocolo comienza con la aplicación de un programa de ondas cortas de alta energía que permiten acceder a un nivel en el tejido graso hasta ahora sólo posible mediante liposucción y logran ‘hacer diana’ eficazmente sobre las acumulaciones de grasa rebelde asentada, permeabilizando la membrana de los adipocitos para que su contenido pase al torrente sanguíneo y facilitar su posterior eliminación. La sensación es agradable, indolora por supuesto. A continuación, te aplican pases de ondas radiales largas de baja energía que, aunque no son excesivamente molestas, son un poco irritantes, la sensación es como si te estuvieran taladrando el cuerpo (el sonido es idéntico al que hacen cuando levantan las aceras de las calles y en ese momento, en la camilla, te sientes baldosa),  actúan a un nivel más superficial (cerca de la piel), tratando la elasticidad del tejido conjuntivo, contrarrestando la flacidez y alisando la piel.

Para finalizar, el programa de Impulsos Vibratorios Estimulantes, muy agradables, en forma casi de masaje y que activan tanto las estructuras del tejido como el sistema linfático, ayudando a facilitar el transporte de las grasas y toxinas liberadas y contribuyendo, además, a la relajación de músculos. Después de ‘la taladradora’, directamente te quedas dormida.

 

Plus, doble drenaje detox e hidrolinfa

Es un binomio ganador para agilizar la expulsión de toxinas y grasas ‘descompuestas’ previamente mediante Cellactor:

El masaje de drenaje linfático promueve la correcta movilización y transporte de las grasas y toxinas ‘liberadas’.

La tecnología Hidrolinfa (es opcional pero muy recomendable y por supuesto, yo la probé) ayuda a la expulsión de toxinas ¡a través de los pies. Gracias al campo electromagnético controlado generado por una resistencia que ioniza el agua dónde se sumergen, las toxinas son atraídas y se ve cómo son expulsadas (el agua cambia de color y textura según el tipo de toxinas, la mía quedó de un marrón oscuro que significa que había desintoxicado el hígado, y particulitas varias que provienen de restos tóxicos que circulan por el organismo. sí que se nota, sí, cuando sales parece que flotas) sin sentirse más que un cosquilleo.

Los resultados se ven desde la primera sesión, puedo asegurarlo, casi dos centímetros menos de contorno, aunque lo recomendable es entre 6 y 12 sesiones  (tened en cuenta que yo ya llevaba el trabajo hecho desde un año antes, y además que sólo estaba de prueba) a razón de una o dos semanales, siempre según diagnóstico previo. La sesión dura casi dos horas, de 30 a 45 mins. Cellactor + 30 m drenaje + 30 m hidrolinfa). Más el tiempo necesario para el diagnóstico “Dual Inner + Genetic Wellness” que, al precisarse la realizacíon de test genético (cuyo análisis se externaliza a un laboratorio experto en análisis genéticos), supone una visita previa.

 

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