#Bienestar

Aromas que sanan

 

El sentido del olfato despierta la imaginación. La nariz es una ventana al cerebro, un lugar por el que entra todo un mundo de sensaciones.

 

Los aceites esenciales de las plantas aromáticas nos sirven como medicina para el espíritu, donde mucha veces se encuentra el origen de nuestros males. Cuando damos un paseo por el campo o la montaña nos sentimos recargados de energía. Es porque vamos respirando el aroma que continuamente se evapora de las platas en forma de moléculas ionizadas con carga negativa, recargando nuestras células.

Por el contrario, cuando pisamos asfalto o superficies plásticas, y nos rodeamos de aparatos eléctricos y ordenadores, nuestra carga negativa desaparece y nos sentimos cansados, con dolor de cabeza o diversas patologías derivadas de esta descarga iónica de nuestro organismo.

 

M. Martin Vicente
M. Martin Vicente

 

Cuando no estamos en contacto con estos estupendos ionizadores naturales, lo ideal es ‘traer la montaña’ a nuestro entorno. Los aceites esenciales podemos encontrarlos en lociones para aplicarlos directamente sobre el cuerpo con masaje o en zonas estratégicas donde se siente el pulso o cerca del corazón. Se pueden diluir en el baño, o dispensarlo en un quemador, impregnar telas o almohadones que tengamos cerca. Depende de nuestras preferencias y lo que queramos conseguir en cada momento.

 

Prácticamente hay un aceite esencial para cada patología, pero estos son mis preferidos:

ROMERO

El aceite esencial de romero mejora la actividad circulatoria y las patologías del sistema osteoarticular. Indicado para aquellas personas que se sienten frecuentemente cansados, con los pies y las manos fríos, que padecen habitualmente de enfriamientos y catarros.

Bálsamo Chino con aceites esenciales de tomillo y romero, entre otros. Arkopharma, 9,90 €.

El aroma de romero despierta nuestra voluntad, nuestra capacidad de realización, de ponernos en marcha, de creatividad. Es ideal para llevarlo en el coche o en nuestro lugar de trabajo y así mantener nuestra mente atenta y concentrada. Aplicado sobre el cuerpo después de la ducha matinal nos preparará con energía para lo que depare el día.

SALVIA Y TOMILLO

Mejoran nuestra función respiratoria debido a su contenido en alcanfor que estimula el centro cardidiorrespiratorio bulbar. Antitusígenos y expectorantes. Función reequilibradora de pulmones y corazón (eje de nuestra estructura humana) con el resto de funciones de nuestra anatomía.

LAVANDA

Relajante del sistema nervioso e hipotensora. Cuando la lavanda florece, a partir de sus espigas, envolviéndolas con varas, podemos realizar un ambientador que nos ofrecerá su delicado aroma durante todo el verano. En una bolsa de tela, situado bajo la almohada o en el cabecero de la cama, nos inducirá a un profundo y reparador sueño.

 

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