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Florencia, la belleza elevada al infinito

Florencia

Decir que la ciudad de Florencia es un lugar bonito es poco decir, no sólo porque se queda corto, sino porque es algo que todo el mundo sabe. La perfección del David de Miguel Ángel es la punta del iceberg, desde ahí todo es sumergirse en un mundo de sensaciones, en el arte en estado puro, en la belleza piedra a piedra, en el amor por sus calles y fachadas, palacios, jardines, museos, tapices…

vista de florencia desde miguel ángel
Florencia desde la plaza de Miguel Ángel

Pero no os voy a contar lo que podéis estudiar con precisión en cualquier guía o web de viaje, simplemente os mostraré un fin de semana de sensaciones que sí que tienen mucho que ver con este blog. Porque no sólo fue un bello recorrido, es que esta aventura fue posible gracias a Somatoline Cosmetics, quien en la presentación de su producto hace unos meses sorteó un viaje a Florencia y nos tocó a nosotros. Eso sí que fue bonito, porque cuando alguien te dice: «vamos a hacer un sorteo» uno siempre piensa «total, a mí no ve va a tocar» y cuando oyes tu nombre, es como «venga ya…» y de repente te ves allí, en el aeropuerto, camino a un lugar de ensueño que, aunque no era la primera vez que lo visitaba, es el deseo de cualquier amante del arte y la belleza.

Florencia, vista aérea

Fue al principio del verano, bueno más bien al final de la primavera, un fin de semana cuyo protagonista era Italia en todos los sentidos, y no por mi viaje a Florencia precisamente, sino porque media Europa y toda España (menos yo) estaba pendiente de Milán, se jugaba la final entre dos equipos madrileños, pero yo sólo tenía cabeza para un hombre, David, bueno y para el mío propio que aunque no es tan perfecto de medidas, no dudó en cambiar la final de balompié (qué gracioso suena su verdadero nombre) por un millón, o más, de pasos por una de las ciudades más románticas, o al menos a mí me lo parece, si bien es cierto que cualquier lugar que visites con el amor de tu vida siempre resulta romántico.

en la terraza del hotel cavallieriNos alojamos en hotel Adler Cavalieri, un hotel encantador a cuatro pasos del centro y con una preciosa terraza que invitaba a descansar y tomar una cervecita entre paseo y paseo. Nuestra primera comida fue en La Grotta Di leo, al ladito del hotel, para no perder tiempo y ponernos ‘pies a la obra’ cuanto antes. Resultó ser un sitio agradable y familiar. A pesar de la hora, más de las tres de la tarde, que para Europa comer a esas horas es casi pecado, comimos unos espagueti, qué si no, arrabbiata buenísimos.

Y de ahí, Piazza del Duomo, Catedral, Campanile de Giotto, Battistero di San Giovanni, Plaza de la República, Piazza della Signoria, Piazzale degli Uffizi, Plaza de Migue Ángel, Ponte Vecchio ¿Acaso no es romántico este lugar cargado de joyerías, aunque mi novio no se dio por aludido? Me hice una foto igual que la de hace años, y parece que el tiempo no ha pasado, no por mí, que eso en lugares como éste carece de importancia, sino por el aire que respiras, el ambiente, la luz, el agua… Fue una tarde noche (en Florencia los museos cierran a las 11 pm) maravillosa. Y la temperatura nos acompañó.

palacio de piti, florencia
Vistas desde el palacio de Piti

De acuerdo, son fotos de una simple turista. Pero ya avisé que esto no era un post de guía de viaje, sólo un relato de sensaciones, y aunque no os voy a contar paso a paso lo que visité, si os dejo algún detalle de cosas que llamaron mi atención. Por supuesto, empezar por David de Miguel Ángel, la segunda mañana pasé horas admirándolo, no lo puedo evitar, me encanta, tiene algo que engancha, podría estar mirándolo eternamente, por delante, por detrás, de costado… Y es que hay obras de arte que, sin entender como es mi caso, te penetran cada poro de la piel, llegan a tu interior, embargándote una sensación de plenitud que no puedes entender, es algo así como el amor cuando llega sin que lo esperes, como la naturaleza en estado puro, como la Belleza con mayúsculas, es un sentimiento que te invade y te completa.

 

Decir que conviene sacar la entrada desde España para reservar pase y evitar colas de espera.

No sólo vi Florencia por fuera y desde arriba, también me interné en sus tripas, ruinas y piedras que te devuelven a un pasado en el que quien sabe si estuvimos:

Y visité al creador de la Divina Comedia, otro de mis héroes:

También fuimos con reserva a la galería Ufizzi, pero creo que ahí ya teníamos el ‘mal del arte’ en nuestras venas, porque nos la vemos entera, a pesar de, a mi corto entender, no merecer la pena, menos teniendo como tenemos en España una pinacoteca como el Prado, pero no podíamos dejar de mirar, y admirar, el Nacimiento de Venus de Botticelli que, casi como David, puede contemplarse sin aburrirse.

Y de paso también buscar lo que parece obra de Leonardo Da Vinci, La Anunciación

 

Pero todo lo demás es prescindible.

Y sí, es cierto. No sólo consumimos arte y pasta, también nos dejamos seducir por los helados italianos

Y por su plato más clásico, Bistecca alla fiorentina: Uno de los clásicos de la cocina florentina, el chuletón más conocido de Italia. Carne de ternera de raza Chianina, autóctona de la Toscana, preparada en la brasa y poco hecha. Riquísimo, aunque un poco demasiado, pero nos habíamos ganado y el exceso de carne era difícil que se quedara mucho tiempo en nuestras venas y cadera.

 

Y tomamos café en el sitio más glamouroso, al menos a mí así me lo pareció, porque endulzar con azucarillos de Gucci, no es algo que haga de modo habitual.

 

Y por supuesto no dejé de besar el jabalí de oro, que me garantiza la vuelta a Florencia (prometo no volver a dar la brasa con ello).

¿Y tú que opinas? ¿Te gusta Florencia? ¿La has visitado en más de una ocasión? ¿Es una visita pendiente? Si has llegado hasta aquí, seguro que no te cuesta ningún trabajo dejarme un comentario con tu opinión.

 

 

Adiós barriga

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2 Comentarios

  1. Kala
    05 Nov 2016 Responder

    Oooooooh, qué bonito viaje, qué envidia, yo quieroooooo! Todavia no he estado en Florencia, esa maravilla de ciudad. Llena de belleza monumental y supongo que con un ambiente magnífico. Ah, la bella Italia! Gracias por compartir tu «aventura». Por si acaso voy a empezar a buscar unos buenos zapatos para pasearme la ciudad de arriba a abajo… Por algo se empieza…

    • Mayte Martínez
      05 Nov 2016 Responder

      Sí, es la mejor inversión para una escapada de paseo y paseo, Es una ciudad no muy grande y manejable para patearla, pero claro de ‘ahí cerca’ a ‘ahí cerca’ te haces kilómetros como sin sentido. No dejes de visitarla Kala, te enamorará seguro. Y si no tienes quien te acompañe, no te preocupes, yo me apunto otra vez. Aunque viajar solo también es muy bonito. Muchas gracias por estar ahí.

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