#Muy Personal

Música en el tiempo y el espacio

 

Probablemente peque de hortera si digo que crecí, y me gustaba, con la música de Carlos Mejía Godoy y los de palacagüina. Advierto que no es de mis secretos más inconfesables; quienes me conocen bien saben que tengo gustos musicales bastante más ¿extravagantes?.

Creo que es debido a una escasa educación musical (a pesar de proceder de una familia con un bisabuelo compositor y director de orquesta y otros ancestros concertistas de piano. No sé muy bien por qué -me he propuesto investigarlo algún día- mi árbol genealógico ha pasado de Secuoya a Sauce) y a que, como creo ya he dicho en alguna ocasión, en mi colegio nunca se impartió esa materia, al menos en el tiempo en que yo fui. Sólo se daba matemáticas, lengua y alguna más de esas que creo hoy se llaman ‘troncales’, pero gimnasia, pintura y hasta religión (música ni existía), si faltaba tiempo para cumplir el programa de las otras eran relegadas a la hora del recreo los días de lluvia.

músic
c7jalisco.com

He de decir que en lo que se conoce como ‘cultura general’ salí bien servida, pero en otras artes dejo mucho que desear. No sé por qué mi cole era así, si por la costumbre de quemar banderas (yo en aquella época, con 6-8 años no entendía tanto revuelo porque se estropease un trozo de tela, policía, todos a casa, hay que investigar…) o por aquélla manía de llenar los baños con pintadas de hoces, martillos y manos negras (que para nosotros era como una película de terror contada de ‘primera mano’. Eran tiempos en los que teníamos para jugar poco más que un palo, como el niño de Limón y Nada, y disfrutábamos con nuestras propias ‘leyendas urbanas’: ‘dicen que sale sangre de los grifos’, ‘ha aparecido una chica muerta que nadie conoce’, ‘cuentan que han visto una mano cortada chorreando sangre volando entre los servicios…’ Era un no parar de fenómenos paranormales que sucedían a nuestro alrededor. Fue muchos años después, haciendo un trabajo de historia creo, cuando supe qué era eso de la mano negra, algo mucho más humano y real que nuestras fantasías de niños).

Sí, ya sé, yo he venido aquí a hablar de música, y no de mi escasa formación musical, o sí. Quería contaros que me encanta la música andina, que sé que nada tiene que ver con los nicaragüenses, pero una cosa me ha llevado a la otra, por eso de mis gustos particulares y por aquello de estar ambos en el continente americano, que es algo así como si allende los mares hablaran de flamenco sueco, pero yo me entiendo.

 

Quena. quenistaurbano.blogspot.com

Siempre me llamó la atención aquellos músicos tocando esos instrumentos que a mí me parecían tan básicos. Me sonaban a tierras lejanas, a espacios abiertos, muy abiertos (yo entonces no sabía que eran así), como sólo en América pueden verse porque Europa, aunque bella, es chiquita, no siento esa inmensidad que sólo experimento al otro lado del charco.

Sin conocerlo a mí esas ‘flautas’, esas ‘guitarritas’ y esas ‘armónicas DIY’ me sonaban a eso, a lejanía, a estar cerca de algo que no conoces pero sabes que existe, a sentirte un grano de arena en este mundo al que perteneces, con esa grandiosidad de entender que formas parte de él, aunque sea minúscula eres naturaleza en estado puro, eres tú, eres el mundo, eres música… Ya sabéis, ese sentimiento que no es fácil en estos días y sólo se consigue (al menos en mi caso) ante el ARTE en todas sus versiones, empezando por el paisaje y siguiendo por la naturaleza humana y sus expresiones.

zampoña. virreinatoperuano

 

Hoy es fácil escuchar esa música, hoy es fácil casi todo, en internet, en dvds, en vivo… Y en el metro, donde acabo de escucharla y me ha generado de nuevo todos esos sentimientos. Cuando algo me llega tan profundo, necesito escribirlo. Es como cuando te sientes guapa y feliz, no puedes quedarte en casa, necesitas salir al mundo y contarlo, que lo vean, que se sienta… Algo así me ha pasado a mí cuando he escuchado a este grupo de 4 (me niego a apostar por una nacionalidad, seguro que me equivoco), han sido sólo unos minutos, pero a mí me han bastado para cerrar el libro y abrir los oídos para llenar mi espíritu de sentimiento.

 

Charango. wikipedia

 

 

 

 

 

Como veis, mi cultura musical no ha mejorado mucho teniendo en cuenta que mi sala de concierto favorita sigue siendo la red de metro, pero es que soy como los topos, paso mucho tiempo bajo tierra.

 

 

 

Y vosotros ¿qué opináis de la música andina? ¿Y de los músicos del metro?. Dicen que la música amansa las fieras, yo creo que además embellece porque un sentimiento como el que despierta en tu interior sólo puede proyectar algo bonito hacia el exterior. Si queréis saber más sobre mis gustos musicales cuan topo curioso y otras artes, podéis leer:

Música en el tiempo y el espacio

Los beneficios del Omega 3 en el

Reglas menos molestas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

1 Comentario

  1. Van
    03 Jun 2014 Responder

    Creo que la música es súper importante en la vida, te guste el tipo que te guste.
    no sólo espanta el mal, te acompaña en cada momento. ¿ nunca habéis escuchado una canción y os habéis estremecido?. La música te hace recordar, sonreír e incluso llorar..
    Pongamos música en nuestras vidas!.
    Gracias por tu posts, son geniales. Besos

¿Quieres estar al día de nuestros artículos?

Regístrate para recibir todas nuestras publicaciones

Logo belleza eres tu