#Muy Personal

No es bonito

Es cierto que la situación que estamos viviendo en estos momentos en este país es bastante fea, pero tenemos que poner de nuestra parte por embellecerla, al menos no hacerla menos atractiva de lo que ya es.

Es cierto también que los trabajos están como están, que el gran número de parados obliga a los ‘activos’ a currar el doble.

Es cierto que a los funcionarios les han quitado pagas extras. Y que los sueldos se descongelaron después de varios años para meterlos la tijera y recortarlos.

A pesar de todo ello, no es bonito que un día vayas a la comisaría de La Remonta, en Madrid, a poner una denuncia por extravío de documento oficial y te digan:
– Hay mucho tiempo de espera y para esta tontería no merece la pena. Si puede venir por la tarde.
– ¿Cuánto hay que esperar’
– De 2 a 3 horas

Es cierto que eso asusta a cualquiera

– ¿Y cual es la mejor hora para venir?
– A las 4 de la mañana
– Hombre…
– Usted me ha preguntado que cual es la mejor hora
– Ya, pero me refería por la tarde, como me ha dicho que a lo mejor hay menos gente
– Sí, pruebe por la tarde

Ana C. Alé

Dudé. 2-3 horas es mucho tiempo. Pero salir de casa a las 4 de la mañana para poner una denuncia, no entra en mis planes, aunque esté de vacaciones. Ir a casa y volver después… Voy a tardar lo mismo, y total, ya que estoy aquí…

Retrocedo sobre mis pasos y le digo al policía que me había antendido:

– He cambiado de opinión, voy a esperar.

He de decir que en mi decisión también influyó que las dependencias estaban vacías; a simple vista había un par de ciudadanos de a pie, el policía ‘recepcionista’, otro policía con otro ciudadano en un despacho con paneles transparentes, y puertas cerradas. También una escalera que supongo llevará a más despachos, y otro par de policías en la calle, junto a la puerta, charlando.

Ni siquiera tuve que pasar el bolso por la cinta de control, parada, y sin nadie para comprobar si en él había escondido un arma de cañones recortados.

Madrid, en agosto, a las 12 de la mañana, en plena alerta naranja por ola de calor, con casi 40ºC a la sombra, no es el lugar más bullicioso.

Me armé de paciencia y me senté. He de decir que a mí las esperas tampoco me asustan, son una excusa como otra cualquiera para relajarse y disfrutar. Además de una botellita de agua y alguna chuche (amendras, nueces o fruta), siempre llevo en el bolso un libro, un bolígrafo y una moleskine para sacar partido a estos tiempos muertos.

Poco me aproveché de ello en este caso. 15 minutos después de entrar salía por la puerta con la copia de mi denuncia bajo el brazo.

No, no es bonito engañar (aunque esté de moda) al ciudadano, aunque sea para quitar trabajo al compañero. El tiempo es oro, el de todos, y nadie tiene derecho a jugar con el de otro.  La denuncia de la pérdida de un documento oficial no es tan importante como la violencia de genero, por poner un ejemplo, pero no es ninguna tontería, es necesaria para pedir otros documentos, quizá una ayuda para solicitar una casa de acogida porque no tienes dónde ir. No era mi caso, pero el policía que me informó del tiempo de espera no lo sabía.

Salí con mi denuncia, como digo, y seguí con los trámites que tenía que solucionar. Si me hubiera marchado, esa mañana no hubiera solucionado ‘mi problema’. Habría vuelto por la tarde (dejando de hacer otras cosas ‘sin importancia’). Dudo que hubiera menos gente que por la mañana, pero no sé si habría coincidido con personas denunciando robos con violencia (o cosas peores) que hubieran tenido que esperar, mientras yo denunciaba una ‘pérdida de documento’.

No vivimos los tiempos dorados que nos gustaría, pero sí podemos poner de nuestra parte para que las cosas sean un poco más bonitas. Cada gesto cuenta, entre todos podemos, si no solucionar la situación actual, sí embellecer la vida de los que nos rodean, y de paso así, la nuestra.

 

 

Wella y Unicef en Brasil

Porque me sale de las narices

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

2 Comentarios

  1. Cristina
    13 Sep 2013 Responder

    Qué razón tienes.
    Es una pena que haya tanta gente con tan pocas ganas, con tan poca educación, y que compliquen lo que no es complicado.
    Es una pena que esto sea el día a día y que situaciones como ésta se produzcan en cualquier aspecto de la vida.
    Ojalá todos pusiéramos un poquito de nuestra parte para mejorar.
    Besitos,
    Cristina.
    (Hoy vengo de la fiesta de Blanca, pero no me acuerdo cuándo fue ni cómo llegué aquí, pero ya te había leído antes, aunque no había comentado)

  2. Mara
    09 Ago 2013 Responder

    Cómo me ha gustado Mayte!! Que real y cuanta razón.
    El caso es que me ha parecido muy simpática tu forma de contarlo, pero cuanto fondo va detrás.
    Si pusiésemos un poquito, aunque sea un poco, de nuestra parte, las cosas no serían tan grises,y tampoco se trata de que como a nosotros nos van las cosas mal, amargar a los demás.

    Un beso.

¿Quieres estar al día de nuestros artículos?

Regístrate para recibir todas nuestras publicaciones

Logo belleza eres tu