#Muy Personal

¡Qué bello es vivir!

Perdonadme por lo manido del título pero es verdad, ¡la vida es bella! Hoy os voy a contar un día cualquiera que de tan ordinario que parece, hace bonito un mundo.

Ayer me levanté contenta, feliz, como procuro hacerlo todos los días. Cuando despierto me digo eso de ‘hoy puede ser una gran día‘ (con música y todo, soy fan de Joan Manuel Serrat, aunque este ‘himno’ ahora lo cante Chambao). Es cierto, me lo canto; por mí que no quede.

Pero no siempre funciona, claro. De hecho a media mañana se torció. Por un problema que no viene al caso, todo se volvió del revés y muchas horas de las que pensaba invertir en algo positivo, se desperdiciaron intentando arreglar lo irreparable y entender el por qué.

Mi ánimo, por los suelos, no estaba preparado para cenar con unas amigas con las que había quedado, precisamente porque una de ellas tenía un problema. Era justo lo que menos me apetecía, escuchar penas ajenas; con las mías tenía bastante.

Pero l@s amig@s son eso, amig@s. Están ahí siempre que l@s necesitas. Y un contratiempo (porque mi problema no era otra cosa en realidad, motivo de enfado conmigo misma sí, pero no el fin del mundo) no justifica anular una velada que 24 horas antes esperaba con entusiasmo.

Y allí fuimos, a Casa MIngo, un clásico en Madrid, que a mí me encanta. Y entre pollo, tortilla y pimientos, mi amiga  contó sus cuitas, nosotras escuchamos, comentamos, dialogamos, opinamos, reímos, criticamos, aconsejamos… En definitiva, pasamos una tarde-noche estupenda.

 

Qué bello es vivir (1946) dirigida por Frank Capra y protagonizada por James Stewart y Donna Reed

Volví a casa renovada. Sabiendo que me quedaban unos cabos por atar pero… ¿qué se le va a hacer? Estaba exultante. Mis amigas, desde hace más de 20 años; eso sí es algo bonito por lo que merece la pena estar aquí. Encendí el ordenador para intentar de nuevo, solucionar ‘lo mío’. Y me dieron «las 2 y las 3…» (lo siento, Sabina también me apasiona y es que me venía…) antes de acostarme lo cual, teniéndome que levantar a las 7,30 h. no es nada recomendable. Además, excitada como estaba (para no solucionar nada, por supuesto) temía no poder conciliar el sueño.

Entre mis múltiples defectos no está sufrir en vano, con lo cual me dije «si en 10 minutos no me duermo: pastillazo (valeriana) y punto; no quiero pasar el día arrastrándome por los rincones». Pero no hizo falta, se ve que la inyección de amistad que me había puesto unas horas antes, seguía haciendo efecto. Descansé estupendamente.

Esta mañana tenía un desayuno con amigos de desarrollo humano en el Ateneo, otro clásico. Cuando ha sonado el despertador, el sueño se empeñaba en no abandonarme. No es raro en mí, la tensión baja (bajísima diría) hace de mis inicios matinales una lucha sin tregua con Morfeo (de la que siempre salgo vencedora, aunque hay días que la batalla se prolonga).

Duchada y pintado el ojo, mis pasos han recorrido el puro centro precisamente el primer día que el otoño ha dado la cara; gris, airoso y algo húmedo. No os puedo contar lo que en una hora ha sido la compañía de gente tan apasionada por su trabajo. Trabajo o dedicación, no sé cómo llamarlo, porque había mucho altruismo también.

 

La vida es bella (1997) dirigida por Roberto Benigni y protagonizada por Roberto Benigni, Nicoletta Braschi y Giorgio Cantarini

Historias de amor, superación, sueños, miedos… Todo un mundo para compartir. Y ahí estaba yo, recibiendo lo que más adelante os iré contando, porque en un post no se puede resumir tantas expectativas; se merecen al menos uno cada una. Así que ya las disfrutaréis vosotros también.

Hoy solo quería deciros que cuando salí, la ciudad tenía otra cara. No estaba tan limpia como según nuestra alcaldesa contaban los turistas (deben ser los que han dejado de venir este verano haciendo caer estrepitosamente las estadísticas) pero sí era un lugar amable donde apetecía pasear, mimetizarse con el entorno para formar parte de él, sentirlo a través de la piel, llenándome de ilusión, esperanza, agradecimiento, plenitud, felicidad.

Al despedirnos, una compañera decía «¡qué guapa estás! bueno, no sé, la verdad es que veo a todos muy guapos«. Y es cierto, era todo muy bonito en esa reunión, porque todos se encontraban bien consigo mismo, se permitían ser felices, se aceptaban, se querían. No sé si todo el mundo se había puesto sus cremas, habría pasado alguien por la cirugía o medicina estética, algunos iban sin maquillaje… Pero todos sabían que Belleza eres tú.

 

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2 Comentarios

  1. Marta
    22 Oct 2013 Responder

    Da gusto leer algo así en este día gris! Está claro que hay que intentar ser felices y disfrutar de la vida aunque tengamos días malos…gracias!

  2. Maria Martinez
    28 Sep 2013 Responder

    Cada día me gusta màs este blog, tus articulos son estupendos. Y claro que sí ¡Qué bello es vivir!!, aunque algunas veces no lo parezca, y como decía Chaplin, versionando a Tagore: «Si lloras porque no has visto el sol tus lágrimas no te dejaáàn ver las estrellas».

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