#Muy Personal

Uñas, color de larga duración

 

Hace años se impuso un nuevo concepto de esmalte de uñas, lo llamábamos permanente porque no se eliminaba si tú no querías, o semipermanente, porque era obligatorio que desapareciera en dos o tres semanas como mucho, por el crecimiento de la uña. Una milagrosa fórmula que revolucionó la manicura porque en sólo una hora podíamos conseguir unas manos perfectas que sin ningún esfuerzo permanecerían así días y días.

Me reconozco una fan de esta técnica y, desde que salió, he hecho uso de ella muchas veces. Dicen que estropea las uñas, porque hay que retirarla con acetona.Bueno, si tenemos la precaución de aplicar un aceite nutritivo todas las noches, tanto si llevamos las uñas pintadas como si no, contribuiremos a su buen estado. También conviene llevar una buena alimentación. Nuestras uñas están hechas de proteínas y si vemos que se están debilitando o incluso se pelan, es conveniente aumentar el consumo de proteínas y de ácidos grasos esenciales que podemos encontrar en frutos secos o en el huevo.

Además, tengo un secreto para prolongar aun más su duración, y espaciar el uso de la acetona. Si me las esmalto en natural o francesa, apenas se nota su crecimiento y, si quiero cambiar de color, puedo pintarme encima. Cuando retiras el esmalte tradicional (con un producto sin acetona) sigue la base intacta. Decir que una de las cosas por las que más me gusta es porque  cubre perfectamente y borra las estrías, y yo tengo muchas.

Pero lo que era una técnica milagrosa se convirtió en un gran negocio, y el año pasado este método de esmaltado asaltó todo salón de belleza que se preciase. De un casi exclusivo Shellac, numerosas marcas se apuntaron al boom de la ‘permanencia’. Y las que ya existían, reclamaron modernidad. Ese incremento de mercado está bien, porque democratiza los precios y seguro que encontramos cerca de casa un lugar donde hacerla.

El problema: todo en este mundo necesita método, práctica, saber hacer. No todo vale. Y si invertimos nuestro tiempo y dinero en un esmaltado permanente, queremos eso, que dure, por lo menos 15 días, y puedo asegurar que cuando lo hace un buen profesional (Mi calle de Nueva york, por ejemplo) duran hasta tres semanas, aunque sea un color fuerte, porque la definen tan pegada a la cutícula que apenas se nota la línea de crecimiento hasta que ya está bien crecida.

Las pasadas navidades me regalaron dos tratamientos de este esmaltado. El primero me duró una semana, era Shellac, que me encanta, y creo que es de los mejores, pero la manicurista o no lo supo hacer o igual utilizó algún producto que no era el adecuado. Fue en Rusbell, que conozco hace años, y no creo que sea un mal sitio, pero a lo mejor no han sabido adaptarse o simplemente ‘si todo el mundo lo hace, nosotros también’ y quizá no han dedicado el suficiente tiempo a prepararse.

La segunda manicura me la hice en casa, el regalo consistía en eso. Se trataba de dar a conocer el nuevo esmaltado permanente de Masglo, que hasta ahora no lo tenían. No sé si conocéis esta marca, tienen para mi gusto unos esmaltes (de los de siempre) de una calidad maravillosa, duran muchísimo, son fáciles de aplicar, tienen un brillo increíble. ¿Y qué decir de las bases? Tienen una para cada problema, uñas débiles, con estrías, frágiles… Ya os he dicho que mi punto débil son las estrías, tengo muchas y profundas. Pues con la base Nivelador de Masglo (8,13 €), desaparecen, se rellenan por completo, dejan la uña lisa y cuando aplicas el esmalte, ni se  notan.

Pero con el esmaltado permanente creo que no han acertado. O quizá la manicurista era excesivamente mala, para esta técnica quiero creer, supongo que en manicura clásica, a la que me dijo llevaba dedicándose varios años, será una experta. El caso es que me dejó acumulación de producto en las puntas, con lo que se me descascarillaron en unas horas, cero brillo, esmalte por encima de las cutículas y uñas mal definidas, un desastre.

Lo que os quiero decir es que escojáis bien el sitio, porque esta manicura tiene un precio y por él te tienen que dar lo que prometen, un esmaltado perfecto de larga duración. Estoy segura de que hay muchos, yo llevo varios años haciéndomela y estos son los dos únicos problemas que he tenido, y sé que serán resueltos y en breve la harán tan bien como los demás pero por favor: queremos lo que pagamos, calidad. Eso sí, si me decís que habéis ido a un sitio  por menos de 30 € y que os lo han hecho mal, recordad que la calidad hay que pagarla y a veces cuesta muy poquito más, merece la pena.

A mí me ha gustado cómo me han hecho la manicura permanente en MCNY, Nenha, Nails Couture, Nail’s Secret. Pero seguro que hay muchos más.

Luz pulsada contra las manchas

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