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Vacaciones, programa saludable

 

Durante el verano se detectan aumentos de los niveles de estrés, de ansiedad y de peso, lo que nos supone regresar al trabajo o a la rutina con nerviosismo y kilos de más. Necesitamos las vacaciones para descansar y reforzar la energía perdida durante el año laboral; pero en la mayoría de los casos hacemos lo contrario a lo que nuestro cuerpo necesita: bebemos y comemos más de lo que nuestro organismo soporta y de peor manera que durante el resto del año, hacemos menos ejercicio físico, tomamos sol en exceso y dormimos menos horas. Como resultado volvemos más cansados de lo que nos fuimos, afrontando esta etapa sin la suficiente energía y con las defensas bajas.

Según declaraciones de José Manuel Ávila Torres, miembro la Sociedad Española de Nutrición (SEN) y de la Fundación Española de la Nutrición, las vacaciones son una de las épocas más propensas para coger unos kilos. A su juicio, el problema es la falta de una disciplina alimentaria en esta época; «Además, la gente tiene más tiempo y la mayoría no dedica parte de ese tiempo a hacer ejercicio físico aunque sea moderado, lo cual es muy recomendable» dice el doctor Ávila.

A esto se suma que preferimos dedicar menos tiempo a cocinar para emplearlo en actividades de ocio. Existen una serie de ingredientes que tienen un grave impacto en nuestra salud y al mismo tiempo en nuestro envejecimiento. Carnes rojas, fritos y azúcares son solo alguno de los alimentos que están relacionados con problemas de corazón, diabetes y obesidad. Isabel Moreno, experta en nutrición y terapias naturales de SHA Wellness Clinic, considera que “el verano puede ser el mejor momento para cuidarse y tomar medidas para perder esos kilos de más que hemos cogido durante el año ya que tenemos más tiempo libre y podemos dedicarnos a nosotros mismos”. Para ello, recomienda no cometer demasiados excesos e incorporar a nuestra dieta de verano zumos naturales, ensaladas, verduras al dente, setas, algas marinas y mucha agua.

 

vacaciones

 

La falta de sueño es otro de los errores que cometemos durante las vacaciones que nos hace envejecer. Durante el verano dormimos menos horas de las que nuestro organismo necesita y en lugares menos recomendables. La melatonina, la hormona que nuestro cuerpo produce para controlar los tiempos de sueño y vigilia, se segrega cuando hay oscuridad. Sin embargo, en vacaciones aprovechamos el tiempo libre para descansar en la playa o la piscina, durmiendo de día, sin la oscuridad necesaria para nuestro cuerpo, disminuyendo la concentración de esta hormona en el organismo y reduciendo al mínimo la calidad del sueño.

Recientes estudios del Laboratorio de Sueño y Neuroimagen de la Universidad de California (EE.UU.) revelan que la falta de sueño reduce la capacidad de ciertas regiones del cerebro encargadas de tomar determinaciones. En general, si dormimos menos horas de las que debemos (se recomienda de forma habitual alrededor de 8 horas diarias) podemos tomar decisiones arriesgadas para nuestra vida, pero también respecto a la comida que consumimos, escogiendo alimentos más grasos y por tanto menos saludables. Esto podría explicar la estrecha relación entre el insomnio y la obesidad.

Con respecto al aumento de los niveles de estrés, científicos de la Universidad Erasmus de Rotterdam (Holanda) en un estudio publicado en la revista Applied Research in Quality of Life detectaron que mientras veraneamos o vamos de viaje somos más felices. Sin embargo, cuando el descanso termina, los niveles de felicidad descienden a gran velocidad. No obstante, en sus investigaciones los científicos encontraron una excepción: cuando las vacaciones eran verdaderamente relajantes la felicidad de los veraneantes se prolongaba de manera sustancial tras la vuelta al trabajo.

Noelia Aguirre, psicóloga de SHA Wellness Clinic también ha detectado en sus pacientes lo que se conoce como “estrés vacacional”. “La pérdida de la cómoda rutina genera ansiedad y vacío y las vacaciones planeadas nos someten a imprevistos y horarios que alteran nuestro equilibrio emocional”. Propone aprovechar esta época del año para realizar una cura de salud que equilibre cuerpo y mente. Unas vacaciones saludables en las que se vigile la ingesta de calorías y de alimentos nocivos para la salud; apostando por la práctica de ejercicio al aire libre, la eliminación del estrés acumulado y el pleno descanso. Durante las vacaciones se debería seguir una dieta realizada con ingredientes orgánicos y naturales y vigilando las cantidades.

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