#Perfume

Siente, escucha, saborea tu fragancia

Es curioso, yo siempre he asociado el perfume con el invierno, sitios cerrados, ropa elegante, ambiente cálido (de calidez entrañable, no de calor sofocante, no sé si me explico). Y sin embargo desde que empezó el buen tiempo (me refiero a la época en que debería haber empezado, no este verano tan raro que estamos teniendo) me ha llegado mucha información de fragancias, nuevas y clásicas, exclusivas, manual de uso y disfrute…

No es que no me perfume en verano, que sí que lo hago, pero como normalmente pasas más horas al aire libre, con el sol muchas fragancias manchan la piel, disfrutas el día en remojo, etc., siempre me ha parecido el acto de perfumarse, como digo, más de invierno.

Siente, escucha, saborea tu fragancia
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Pero los perfumistas, aromacólogos y marketinianos, está claro que no piensan como yo. Quizá porque el perfume tiene vocación de interiorismo (hacia uno mismo, no decorativo), de viaje a nuestras ensoñaciones y recuerdos, de trabajo con nuestro yo más oculto. Y como esto es más fácil de hacer cuando los días se alargan, las vacaciones se aproximan y tenemos un poquito más de tiempo para mirarnos el ombligo, quizá digo, sea por eso por lo que el mundo del perfume se acerque a  nuestro día a día haciéndose hueco, no sólo en nuestra pituitaria, sino también en ‘un rincón del alma‘.

 

Siente, escucha, saborea tu fragancia

Quizá, repito, sea por eso que hace unos días me invitaron a un taller de los sentidos, un encuentro con el universo de Serge Lutens, donde comprendí por primera vez, algo que ya sabía, intuía, pero que no era capaz de materializar. Que una fragancia no entra sólo por la nariz; que se huele, sí, pero sus efluvios entran también por la vista, por el tacto, por el oído.

¿A qué suena una fragancia? Fleur D´Orange se oye como una noche de verano, un encuentro cálido en el porche en buena compañía, un instante que no quieres que se acabe nunca, que escuchas a la luz de las estrellas.

 

Siente, escucha, saborea tu fraganciaA través del gusto también nos llega una fragancia con sabor británico como Five O´Clock au Gingebre, un gusto amargo con jengibre de fondo edulcorado con un toque de miel en el cuerpo. Así sabe, como una taza de Earl Grey. Bergamota y especias como canela, una nube de cacao y un dócil pachulí. Y una vez puesto es, simplemente cautivador.

Creo que lo he dicho alguna vez, me encantan los perfumes. No soy experta en notas, familias olfativas. concentraciones, etc. Me pasa como con la pintura, la música, los vinos y tantas otras cosas, el teatro, la belleza incluso… No sé por qué es bueno, pero creo que sé distinguir un gran perfume, una obra de arte o un buen vino (o jamón) porque cuando te pones una gota de un jugo bien hecho, te envuelve, te llena, te identifica, te entiende… Te hace sentir parte del universo, mínima, porque te das cuenta de cuan pequeño eres, pero grandiosa al comprender que eres algo de ese milagro, que sin ti y millones como tú no sería lo mismo. Es la grandeza de sentirse una parte tan pequeña pero inimitable.

Eso es para mí un perfume bien hecho, independientemente de que te guste más floral, chipre o amerado. Eso es para mí Serge Lutens, un universo que en España se refleja en 24 fragancias, masculinas y femeninas al mismo tiempo, elaboradas con los ingredientes más puros (no demasiados, porque una de sus señas de identidad es que son muy concentrados, no llevan más de 20 ingredientes, frente a los 150 aproximadamente que suele llevar un perfume). Estas creaciones están dirigidas a los amantes del lujo, la calidad y la exclusividad, a aquéllos que buscan aromas que evoquen emociones, sensaciones y vivencias.

No testado en animales

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