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Jóvenes, éramos tan jóvenes

mujer sentada en un sofá

jóvenes éramos

 

Baby Boomers, también bloomers, yo soy uno de ellos. Esas personas nacidas durante el Baby Boomentre los años 1946 y 1964 (yo por los pelos), y que ya no somos jóvenes. Lo siento pero es así. Ni los 50 son los nuevos 40 ni estos los nuevos 30 ni.. Los años son los años, el tiempo pasa queramos o no, y la juventud propiamente dicha, empieza a los 20, declina a los 30 y a los 40 empieza la madurez. Y el no verlo así impide a los verdaderamente jóvenes disfrutar de su etapa de plenitud y convertirlos en niños eternos que cuando se quieren dar cuenta se encuentran en plena madurez buscando su primer empleo, repartiendo propaganda, hipotecándose en tratamientos de fertilidad porque a sus órganos reproductivos ‘se les pasó el arroz’, y haciendo planes de futuro a base de analgésicos que minimicen molestias propias de la edad que se empiezan a manifestar.

Que ahora a los ‘seniors’ se nos permita salir de marcha, especialmente a las mujeres que antes se las desterraba pasados los 30, vestir de colores chillones, minifaldas extremas y pantalones pitillo, no significa que seamos jóvenes, sino que la vida continúa a cualquier edad y somos libres de ir, venir, salir, entrar, divertirnos y hacer lo que realmente nos apetece sin tener que dar explicaciones ni sentirnos culpables o bichos raros. Pero no que seamos jóvenes, porque cada exceso lo pagamos con ojeras, cansancio extremo y dolores varios que a los 20 ni conocíamos. Y digo esto porque creo que debemos ser realistas y disfrutar la vida sin meternos en la parcela de nadie, y porque estoy aburrida de que se nos diga continuamente cómo tenemos que sentirnos. Creo que debemos aceptar que estamos aquí, que tenemos mucha suerte por todo lo que hemos vivido, que hay cosas que cada vez nos cuestan más, que nos espabilamos o no llegamos a hacer todo lo que queremos, que la flacidez se va a convertir en nuestra eterna compañera, que cada año contamos menos pelos y más kilos, que podemos envejecer con salud y cuidar nuestro aspecto pero no para estar más jóvenes sino para vivir mejor.

 

Y dicho esto, que puede parecer deprimente pero no lo es, al menos para mí que siempre me ha gustado mirar de frente, paso a contaros lo que no hace mucho me presentaron como Del Anti-Aging al Well-Aging, que empezaba hablando de un estudio sobre los ‘bloomers‘ que es lo que me ha llevado a estas disquisiciones previas.

 

Los laboratorios Viñas definían el Well-Aging: mantener la belleza más tiempo cuidando la salud. Priorizar el bienestar, hidratar la  piel y apostar por la belleza natural de la madurez. Envejecer bien. Para dar paso a su nuevo complejo Liposomial, una fórmula a base de liposomas, con ácido hialurónico y vitaminas A y E que reactiva las células de la piel prolongando su longevidad (es decir alargando su vida, no rejuveneciéndolas), produciendo un efecto tensor gracias a la formación de un velo 3D invisible (vamos, algo así como si te estiraras la cara y la sujetaras con un esparadrapo por detrás, como se ha hecho toda la vida) y mejorando la elasticidad y luminosidad de la piel mediante un efecto hidratante prolongado.

 

Acción detox

Los sistemas naturales de eliminación de residuos de las células se van deteriorando (como todo) con el tiempo, envejeciéndolas. El celldetox (glucano) es un extracto biotecnológico que reactiva el proceso de eliminación, alargando la vida de las células. Esto de la detoxificación celular también lo hace la nueva gama Supra Radiante de Lierac, aunque estos con Marrubio blanco, también novedad, así que me imagino que a partir de ahora oiremos hablar mucho de este concepto que tiene toda la lógica, ya que es sabido que la acumulación de toxinas dificultan cualquier proceso.

Luz y elasticidad

Esto es hidratación, tampoco es ningún secreto. Cuando riegas un suelo seco, este se esponja, rellena y se ilumina porque la luz, al incidir sobre él, saca todos sus matices. Pues lo mismo pasa en nuestra piel. Al hidratarla mejora la superficie, que se vuelve más elástica, uniforme y luminosa. Esto lo hace el ácido hialurónico, porque a nosotros regarnos simplemente con agua no nos sirve.  El ácido hialuronico forma una película en la superficie de la piel y aumenta la capacidad de fijar la humedad.

Todos los activos van en liposomas, el vehículo capaz de penetrar en la epidermis y transportar los ingredientes hasta el interior para liberarlos ahí donde se necesitan.

Y esto es todo amigos, por hoy, una línea de cuidado que previene y trata los signos del envejecimiento, para las que ya no somos jóvenes pero queremos tener un buen aspecto y mejorar la elasticidad de la piel.

 

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